ECOLOGIA Y MEDIO AMBIENTE RAL CALIXTO FLORES PDF

ECOLOGIA Y MEDIO AMBIENTE RAL CALIXTO FLORES PDF

Ecologia y medio ambiente / Ecology and Environment: Raul Calixto Flores, Lucila Herrera Reyes, Veronica D. Hernandez Guzman: : Books. Ecologia y medio ambiente/Ecology and Environment by Raul Calixto Flores; Lucila Herrera Reyes; Veronica D. Hernandez Guzman at – ISBN. Buy Ecología y Medio Ambiente [Perfect Paperback] [Jan 01, ] Raúl Calixto Flores, Verónica D. Hernández Guzmán, Lucila Herrera Reyes by Verónica D.

Author: Fegar Necage
Country: Laos
Language: English (Spanish)
Genre: Science
Published (Last): 2 March 2009
Pages: 432
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ISBN: 207-9-78041-148-1
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En laArgentina-donde casi ningin hombre con actuacion puiblica dej6 de frecuentarlo- el caso de Mansilla se recorta de ese vasto corpus autobiografico.

Una excursion a los indios ranqueles es el primer y quizis nico ejemplo de folletin autobiogrAfico en la literatura argentina. Este injerto feliz y espectacular de dos gineros decimononicos inicia una serie en la obra de Mansilla.

Desde la publicacibn de Ranqueles que aparece por entregas en el diario La Tribuna entre mayo y noviembre de 0 y que inmediatamente, antes de terminar el se convierte en librola conjuncidn del efecto autobiogrAfico y el ritmo folletinesco sera la marca de su estetica hastacuando el periodico SudAmerica publique las Causeriesde losjueves, esta vez con un ritmo semanal.

Ranqueles constituye, junto con las Causeries,el corpus de su obra: Cada semana, el lector podrA enterarse alternativamente, de sus aventuras entre los ranqueles -Mansilla vuelve varias veces a este primer viaje en las Causeries- o saber mis ai’io, mas significativo sobre sus vicios ocultos, sobre sus amores dejuventud, sobre su madre hermana de Rosas sobre su padre general de Rosas sobre Rosas mismo, aunque sea apartirde unaparte infima de su cuerpo como en la pequefla historia, “El dedo de Rozas”.

Cada semana el escritor se reencontrarA con un publico adicto, goloso, que paladea esa manera de practicar Ialiteratura que combina sabiamente la amenidad, la frivolidad y Ia audacia. Ranqueles relata un viaje a caballo hacia los indios. Casi veinte afios despuds, en una de sus causeries mAs conocidas, “Los siete platos de arroz con leche” una de las conocidas, creo, porque y esto lo lleva en su titulo el nombre del postre vuelve, se supone, un texto apto para antologias ma’s ma’s criollo y ma’s infantil, escolares se relata otro viaje a caballo, esta vez desde el centro de la ciudad hasta sus alrededores, hacia sus quintas, hacia “la” quinta de Palermo, la cueva de Rosas, la cueva del dictador.

Ambos viajes reuinen los poios del imaginario liberal sobre la barbarie: Se tratade viajes descentrados, que se dirigen a dos exotismos cercanos y de diversa peligrosidad pero igualmente enigmAticos. En ambos textos, la “filosofia del exito del escandalo” que Mansilla practica cuando escribe y cuando actuia, vincula, como propuesta estetica, una serie de cuestiones alrededor asi CRISTINA IGLESIA del relato autobiografico, como por ejemplo, desde d6nde y hacia donde viajar y en que genero o mezcla de gdneros producir el relato de viaje que es, a la vez, relato de vida.

Escribir el relato de un viaje hacia un lugar donde “s6lo se puede entrar a caballo”. Mientras los relatos de otros viajeros disfrutan y explotan los medios de transporte de la modernidad a esa altura del siglo los relatos se estan moviendo aceleradamente Mansilla elige la demorada marcha de los caballos.

El viaje de Sarmiento por Estados Unidos describe el asombro y el entusiasmo que le despierta ese “pueblo en viaje” o “pais en movimiento”; imagenes simdtricas con las que nombra a los americanos del norte.

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En sus imagenes no solo Ia vida economica de este pais moderno se articula sobre un proyecto de viaje en tren o vapor sino que, hasta las zonas de mayor intimidad de la vida cotidiana tienen que ver con los viajes, que definen tambidn el carActer de sus ciudadanos: En esa cAmara nupcial Sarmiento reune casi todos los elementos del lujo y el confort modernos.

La suntuosa y elegante camara de los novios se desliza en un barco, sobre las aguas. Con la modernidad, todo que hay de acogedor en Ia civilizaci6n puede transportarse, parece afirmar Sarmiento.

En el extremo opuesto, al iniciar su excursion, Mansilla se despoja de los enseres de la civilizacion. Sabemos como imagina Sarmiento a los caballos: Los caballos, en la escritura de Sarmiento, estan siempre en movimiento para andan lo impedir el avance de la civilizacion.

Una y otra vez, vifiedos en Mendoza, sembradios en San Juan son destruidos por el paso de los caballos, que el lector de Sarmiento, debe adscribir, decididamente, al bando federal. Mansilla, que ya ha disfrutado del viaje en barco yen ambienye, elige ambients viaje acaballo para ma’s lej anos y refinados que plantean los entretener a sus lectores y competir con exotismos sofisticados o itinerarios contemporaneos, realizados con artefactos de transporte ma’s singulares.

Mansilla no importa ni exotismos ni medios de transportes: Los polos de las ambienre tambidn operan simultaneamente sobre el lector en “Los siete platos de arroz con leche”. La escritura de Mansilla convierte en ex6ticos dos elementos dificiles de incorporar de otro modo. Al producir este movimiento de incorporacion, Mansilla muestra que es mrdio unico capaz de narrar esos dos polos: El es una “lengua ambbiente contacto” frente a ambos polos de ecollgia barbara.

Mansilla es el gran lenguaraz, la lengua contacto de la literatura argentina del siglo XIX porque parece posibilitar las traducciones necesarias cada vez que se instala una frontera historica o cultural. Mientras avanza hacia los indios, el texto, el viajero, incorporarA otros relatos a la expedici6n: En el momento privilegiado del fogon, cuando la marcha se detiene, la reuni6n de los relatos alrededor del fuego convoca los recuerdos, xmbiente y sueios de quienes viajan hacia un destino incierto.

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Estas historias enlazadas por el fogon, en las pausas de la expedicion o contadas sobre el andar at paso de los caballos, ecolobia el interds del lector, hacen que vuelva a buscar la pAgina del folletin en el diario. Pero to asombroso es de que modo el escritor sostiene din tras dia la atenci6n de sus lectores en los momentos en que no se incorporan relatos, ni hay encuentros con indios, ni sucede alguna cosa que merezca contarse: Mansilla narra el avance de Iaexpedici6n, demorando las llegadas, no s6lo par incorporar relatos, sino para contar algo tan simple y tan dificil como el puro desplazamiento de unos hombres a caballo en el espacio inm6vil de la pampa.

Las zonas del viaje en las que parece no pasar nada estain notablemente expandidas. Mientras sus compafieros de viaje duermen, el dalixto Por mi parte, at tranco, at trote o at galope, yo duermo perfectamente.

Y no solo duermo sino que suenlo”. Cuando Mansilla afirma “mejor se duerme en la pampa”, coloca el lomo del caballo exactamente en el extremo opuesto del hotel, el lugar convencional que la ciudad ofrece para que el viajero descanse bajo techo del campo abierto. Mejor se duerme en la pampa, porque con el del caballo no solamente duermo, tambidn sueflo. La expedicion militar que va a cumplir una misidn semiofficial ha sido ya desptazada por el placer del viaje a cielo descubierto. En este mismo sentido puede leerse la carta j Racedo fechada en El Cuero el segundo dia de la excursion, en la que Mansitta se detiene a relatar: La felicidad no es una quimera.

Hay que atraparla por los cabellos”. Mansilla se constituye en un sujeto en estado de naturaleza. At suscitar en el lector la andar sensacion de viajar paso a paso con quien escribe, provoca tambidn el deseo del lector de estar en el lomo de su caballo, en una noche abierta, soflando.

Al acompafar ci movimiento de Mansilla y de su tropa, el que floree se ye obligado a cambiar de perspectiva. Siente, como Mansilla flires, que en ese momento, en el desierto no hay peligro: Estamos en el extremo opuesto de Sarmiento, para quien la naturaleza es siempre una meio como para Fenimore Cooper, todo lo que rodea al viajero, es un peligro latente.

El lector de Sarmiento, mientras atraviesa la pampa, no debe cerrar los ojos. En estos capitulos, Mansilla logra convertir a un heterogeneo de frontera basado en el reclutamiento forzoso un tema que desencadenara el canto de la queja en Martin Fierro en un lugar apropiado para el sueo colectivo.

En su excursion, un conjunto de hombres felices y casi iguales avanzan en la noche con glores suefos. La expedicion fores se ha convertido en un viaje de placer. A traves de este desplazamiento, Mansilla encuentra una mecio no doctrinaria, no explicativa, sino fuertemente estetizada de producir el deseo de lo que estA del otro lado de la civilizaci6n.

Al mismo tiempo, permite intuir todo que se pierde en el convulsionado espacio de las ciudades. Si el lector, despuds de estas entregas, ha deseado fervientemente viajar en una noche sobre el lomo del caballo, dormir y sofiar en 61, entonces, todo ecologja el texto incorpore, cuando finalmente liegue a las tolderias ranqueles, sera leido de modo diferente.

Un narrador que se meddio de la ciudad civilizada para instalarse en la frontera, punto de partida del viaje hacia los ranqueles. Ambietne este sentido es que piensa Ia excursion “como un deliberado viaje a la barbaric”. Creo, Si, que ci viaje es deliberado. Pero Mansilla no puede “partir desde”, ni “arribar a” lugares que expresen de manera pura la civilizacion y Iabarbaric.

Mansilla discute con Sarmiento. No invierte su polaridad civilizacionlbarbarie. Muestra ecilogia, aun en ci momento de la escritura de Facundo, la escision absoluta entre los dos polos era inverificable en los otro, que Para hechos.

La dicotomfa solo podia sustentarse en una ficcion sobre Sarmiento, por supuesto, no es ci indio sino ci gaucho. Mansilla, y su texto, no parten de Buenos Aires sino de la frontera.

En los capitulos iniciales de Ranqueles, podemos leer que Mansilla, en ci fuerte, ya convive con casi todo que va a aparecer durante ci viaje mismo. Un escritor contempoffinco, Santiago de el lo Estrada, describe asi a Mansilla: Su oficina era un maremagnum de gentes de todas profesiones, desde Iamuy digna dcl sacerdocio, representadaporvenerabics franciscanos hastalamuy productivadel comcrcio, encarnada en ci honrado y cascarrabias proveedor de la guarnicion.

Mansilla echaba su parrafo con los franciscanos, desesperaba de encargos flotes proveedor, platicaba con los indios, concedia o negaba amnistia a las mujeres, flres a los buenos viejos con algin episodio que los dejaba boquiabiertos, mandaba a la cocina a las viejas y, tenia tiempo para expedir la correspondencia oficial, dictar centenares de epistolas, y atender el gran pensamiento que lo preocupaba: Su texto muestra que en Buenos Aires o mejor para un psblico de Buenos Aires, se promociona una suerte de viaje turfstico que consiste en ir a espiar al ex6tico coronel Mansilla en Ia frontera.

Es interesante retener esta imagen de Mansilla que Estrada constituido en viajero pone en circulaci6n en su libro de viajes. Rxl es mirado como un “raro”, no solo por los indios durante la excursi6n -lo que ya constituiria un topico de los momentos de liegada, sino por alguien de su misma clase, de su mismo circulo.

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Y es mirado no solo por sus extravagancias -ya conocidas- en recintos urbanos como el Amblente del Progreso, el lugar preferido para sus reuniones por la elite portefa, sino porque se exhibe como un ciudadano de la frontera: Mansilla esta instalado en este espacio, parece conocer sus codigos y disfrutar de su estadia.

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En esto tambidn, Mansilla parece burlarse de Sarmiento. La humillacion que Sarmiento, ahora Presidente de la republica, le ha infligido, al enviarlo a un lejano y oscuro puesto de frontera en lugar de ofrecerle el Ministerio de guerra que Mansilla esperaba, se convierte en una estadia placentera. Pero lo que Santiago de Estrada capta en este texto no es solamente Ia imagen de Mansilla, es tambien la complejidad de esta frontera hacia Esta frontera como cualquier otra es un producto hist6rico.

En este caso, se ha generado primero por el proceso de conquista y colonizaci6n, luego por las guerras de independencia, mas tarde por laguerra civil y los enfrentamientos entre unitarios y federales.

En el momento de Ia excursion, ecopogia frontera integra y muestra los limites -cada vez mas confusos- entre blancos indios, “barbaros ” y civilizados”. Hacia los ’70 Iafrontera ha incorporado y permitido el cruce o pasaje, segun los casos, de indios y blancos, unitarios y federales, extranjeros y gauchos.

De modo que el punto de partida del viaje no es el espacio civilizado, aunque haya sido producido por el avance del rla blanco sobre el territorio de los indios.

Es un espacio donde circulan nociones diferentes del delito, de la moral y de las transacciones comerciales. El imperio de un corpus de leyes no escritas le otorga a esta frontera una autonomia relativa con respecto a la organizacion que el Estado nacional imprime en las ciudades y a los cacicazgos en Tierra Adentro.

ambienre Mansilla se dirige deliberadamente a un espacio en el que la barbarie ya no es absoluta. Los indios que encontrara en el viaje no son muy diferentes de los que llegan al fuerte, trafican alli con los blancos, buscan su proteccion circunstancial y conviven en las tolderias con cautivas blancas hijos mestizos, con bandidos blancos que escapan de o leen e lajusticia CRISTINA IGLESIA La Tribuna, el diario donde se encontranin retratados cuando se publique alli Ranqueles como folletin.

En las tolderias Mansilla puede, incluso, encontrarse con un antiguo condiscipulo de escuela, el Dr. Macias, enviado por Los jefes militares para negociar uno de los tantos tratados de paz con los indios, alguien que se convierte primero en prisionero y eccologia en secretario del cacique Mariano Rosas: En las cartas del cacique indio redactadas por el antiguo condiscipulo meeio Mansilla se toca un extremo casi impensable de la relacion entre letrados y barbaros que tendri ecoloia antecedente mss irritante en la figura del secretario del caudillo, el letrado que funcionari como asesor, como interlocutor, como como mediador entre los dos mundos.

Esta figura mostrarA que, del lado de la barbarie, el letrado es mano de obra empleada y retribuida con favores, de diferente tipo, pero tambidn mostrarA que los soportes de la civilizacion no s6lo no son garantia suficiente para impedir el cruce de fronteras sino que se convierten en causa y sentido del pasaje de bandos. La mezcla de tensi6n y foores con quc Mansilla narra la biografia del doctor Macias y sobre todo una de sus frases mss certeras -“una secretaria hace celosos en cualquier parte, lo mismo en Berlin que en Paris, en Buenos Aires que en Leubuc”- medi cuenta dcl esfuerzo del narrador por ponerse en el lugar dcl otro sin abandonar nunca su lugar.

Por flors, si hay algo dcl libro de Sarmiento con que Ranqueles coincide es con uno de los procedimientos mss notables de la construccion dcl Facundo.

Ecología y medio ambiente – Raúl Calixto Flores – Google Books

Esto es, la manera en que la biografia central de la barbaric Ia de Facundo Quiroga se trama con una serie de biografias menores, a las que denomino biografias de pasaje, porque relatan historias de vida, cuyo valor estA asignado por Sarmiento a uno de los dos polos de Iadicotomia, pero quc en realidad, para el lector, pueden tener identico valor dcl otro lado.

Sc trata de historias como la dcl Boycro o la dcl mayor Navarro o incluso la dcl capataz de carreta, ese pequefo caudillo en viaje en cuyas manos pone el hombre civilizado su vida y sus bienes al atravesar ci desierto.

Estos capitulos que narran la espera, son tambidn la zona fronteriza de floees texto. El personaje que Mansilla se construye no es, precisamente, una victima de Ia espera una de las mss importantes novelas argentinas dcl siglo XX, Zama, de Antonio di Benedeto, estA dedicada, simplemente “A las victimas de la espera” y de hecho ci texto es ci relato de una espera humillante.

Mansilla disfruta de la espera. Asi, meedio Ranqueles, ci lector tarda veinticinco capitulos en liegar a Leubuco y en Iacauserie “Los siete platos de arroz con leche”, una visita de pocas horas a Iacasa de Rosas se convertirA en un viaje que ocuparA tres entregas de folletin.